El caso Marta del Castillo (III): La segunda hipótesis
UNA HIPÓTESIS SOBRE EL CRIMEN
Una vez convencido de que Carcaño había actuado sin ayuda, me puse a cavilar sobre lo que podía haber hecho con el cadáver de Marta. Si Carcaño lo hizo todo solo, eso limitaba mucho las posibilidades en cuanto a la forma y lugar en que se deshizo del cadáver. ¿Sería factible que la hubiera trasladado en moto él solo? Eso fue lo que declaró inicialmente, pero ante la incredulidad de sus interrogadores, introduce a Samuel en la narración y afirma que la llevaron en la moto entre los dos. ¿Sería posible que la hubiera trasladado el cadáver él solo en la moto? Yo lo considero muy improbable, no tanto por una cuestión de peso como de equilibrio. Como ya he comentado, para alguien como Carcaño, acostumbrado a mover a su madre de y hasta la silla de ruedas, no sería un desafío insuperable manipular un cuerpo de apenas 50 kilos. El problema es que no parece factible circular mientras se sujeta el cuerpo para que no se caiga por los lados. No digo que sea totalmente imposible, pero me parece muy improbable y lo descarto.
Sin la moto, queda la silla de ruedas. Eso sí que no resultaría difícil. Podría incluso subir el cadáver a pulso, pero hay una forma más sencilla, que conoce cualquier persona que haya movido a personas impedidas. La forma más eficaz que tiene una persona inválida para ayudar a quien la intenta colocar en una silla de ruedas es agarrarse el cuello de quien lo ayuda, apoyando los brazos sobre los hombros. Eso ayuda a distribuir el peso del cuerpo facilitando en grado sumo el trabajo del otro. Claro que un cuerpo muerto no puede ayudar, pero si se atan las muñecas, con cuerda o con cinta aislante, y se pasan los brazos sobre el cuello, el efecto es similar. Es decir, para Carcaño no habría resultado difícil colocar el cadáver en la silla de ruedas, y tal vez cubrirlo con bolsas se basura, como dijo, o con una manta. Podría haber sujetado el cuerpo a la silla con un cinturón, o una cuerda, pero podría haber prescindido de esos elementos.
No parece muy probable un largo recorrido trasladando un cadáver en una silla de ruedas por medio de Sevilla, así que, sin poder aventurar una distancia, consideraba que la probabilidad descendería según nos alejemos de la casa de León XIII, siendo mucho más probable un lugar muy cercano que uno más alejado. Posiblemente 200 metros, tal vez 300, pero no creo que mucho más. Tal vez el contenedor al que se refirió en otro contexto, tal vez otro contenedor, tal vez una obra cercana, o alguna nave o local abandonado.
A la par que discurría sobre estos extremos, no dejaba de darle vueltas al testimonio del vecino que había visto a Carcaño con la silla de ruedas. Ya he explicado el motivo por el que no creo que ese avistamiento se produjera de madrugada, y que tuvo que tener lugar probablemente entre las 21.00 y las 21.30, cuando el vecino regresaba a casa tras recoger a su novia. Pero mi hipótesis, que yo consideraba bien fundamentada, tenía un problema, y el análisis de ese problema me acabaría llevando a una conclusión sorprendente. El problema era que si el vecino y su novia llegaban, en vez de salir, Carcaño no tendría que haber sido sorprendido. La silla estaba vacía, por lo que Carcaño debía estar volviendo del lugar que fuera, y en esa situación sí que podemos visualizar como podría haber sido sorprendido por la pareja que sale de casa, dándole apenas tiempo a pararse frente al espejo y tratar de disimular. Pero la pareja llegó en moto al regresar a León XIII, y si Carcaño hubiera estado entrando por el portal con la silla cuando llegaban, lo habrían visto, sin ninguna duda. Si no lo vieron, es que ya había entrado, y entonces le habría dado tiempo de sobra a entrar en casa antes de que la pareja llegara por el pasillo. Llegar en la moto, aparcar, bajarse, todo eso supone un tiempo que impediría que sorprendieran a su vecino en el pasillo.
Tratando de solventar el problema se me ocurrió una posibilidad bastante excéntrica. ¿Y si Carcaño había sido sorprendido porque no venía de la calle? Tal vez fuera posible, pensé, que hubiera ocultado el cuerpo de Marta en el mismo edificio, sin tener que salir a la calle. Mi atención se centró en la azotea. Posiblemente hay un tramo de escaleras desde el último piso hasta el acceso a la azotea, pero eso no sería un problema insalvable para alguien habituado a manejar una silla de ruedas. La azotea está comunicada con otras y hay algunos lugares interesantes, aunque no se ve como el cadáver no habría sido descubierto si se hubiera dejado en alguno de esos lugares. De todos modos, es una posibilidad que no creo que se haya valorado nunca.
Estaba cavilando sobre estas cosas, cuando un pensamiento cruzó mi mente: ¿Y si Carcaño no venía, sino que iba? Eso también podría explicar que se viera sorprendido por la pareja que llegaba. Pero eso no era posible, claro, si la silla estaba vacía tenía que venir, no podía ir. Y de repente, la solución se me hizo evidente en un instante. Todo el problema es que nos movemos en el marco conceptual establecido por Carcaño incluso antes de confesar, el de la presencia de Marta en León XIII y su muerte allí. Pero ¿y si Marta no hubiera muerto en León XIII? ¿Y si ni siquiera hubiera estado allí esa tarde?
Este planteamiento me provocó vértigo, pero enseguida empezaron a encajar todos los datos, y pronto todo se fue haciendo más claro. Había testimonios y declaraciones que todos habíamos dejado de lado porque no sabíamos como encajarlos en el relato aceptado. Reparé en que Delgado no había visto a Marta, ni la había oído, ni había tenido ninguna evidencia sensorial de su presencia en la casa. Ni siquiera su hermano le había dicho nada de Marta ni de ninguna otra chica. Cuando Carcaño le dijo que tan solo venía a buscar unos CDs, su hermano le preguntó si venía solo, y Carcaño no respondió, pero hizo un gesto pícaro que su hermano interpretó como que venía acompañado. Más tarde, esa noche, cuando ya los familiares y amigos de Marta preguntaban por su paradero, Carcaño le confirmó a su hermano que era la chica que lo acompañaba esa tarde.
También ha pasado desapercibido un testimonio de Diego, el vecino que vio a Carcaño con la silla de ruedas. Todos se han fijado en esto, pero pocos en que declaró haberlo visto antes esa tarde, sobre las 20.30, cuando salía a buscar a su novia. Dijo habérselo cruzado cuando él salía y Carcaño entraba, que venía solo y que llevaba una ropa distinta a la que vestía más tarde, cuando lo vio con la silla de ruedas. Es decir, tenemos dos testigos independientes que ven a Carcaño sobre las 20.30, y los dos lo ven solo, ninguno ve a Marta. La presencia de la chica en León XIII esa tarde se basó exclusivamente en las declaraciones de Carcaño, realizadas horas después de la desaparición. Pero ¿por qué habría situado a Marta en su casa si no era cierto? Antes de responder a eso, hay que responder a otra cuestión: Si Marta no fue asesinada en León XIII, ¿dónde ocurrió? No creo que fuera muy lejos de allí, por razones que veremos a continuación.
Recordemos que Miguel llevó en su moto a Marta hasta el puente de Triana. Una serie de llamadas recibidas por el teléfono de Marta y SMS enviados y recibidos, sitúan el teléfono de Marta bajo una serie de antenas muy cercanas a ese lugar entre las 19.47 y las 20.04. Es muy probable que las últimas llamadas (no contestadas) a las 20.03 y 20.04, recibidas por la antena de C/ Castilla ,indiquen que Miguel y Marta ya se estaban alejando del puente de Triana. En tal caso, debería haber llegado a León XIII a las 20.12 o 20.15 como muy tarde.
NOTA: Las famosas pizarras del caso tienen un error bastante grosero, ya que sitúan una llamada recibida por Marta a las 20.05 bajo la antena de Avda. Llanes, cuando no hay constancia de tal llamada. A las 20.04.41 recibió una llamada bajo la antena de calle Castilla, a varios kilómetros.
Es decir, poco después de las 20.00 Marta y Miguel dejan Triana, y apenas media hora después Miguel es visto por dos personas solo, sin Marta. Mi hipótesis es que Miguel mató a Marta en ese intervalo. Cuando los investigadores afirman que a las 20.28 Marta estaba muerta, creo que aciertan, pero por el motivo equivocado. Ellos parecen opinar (ahora, no antes) que Marta y Miguel llegaron a León XIII bastante pronto, tal vez sobre las 20.10 y 20.15., y que Marta murió muy poco después, con Delgado todavía presente en el piso. Para las 20.28, cuando recibe la última llamada registrada, Marta ya está muerta, y en León XIII, concluyen. Pero no, ya he argumentado por qué esa llamada no es la misma a la que se refiere la amiga de Marta que le cortan, y sí una en la que salta el buzón. En cualquier caso, esa llamada es recogida por la antena de Mar Caspio, una de las que dan cobertura a la casa de León XIII, así que el teléfono de Marta estaba en ese momento bajo el radio de esa antena, unos 800 metros desde Mar Caspio.
Hay dos posibilidades para explicar esa circunstancia. Una es que Carcaño llevara el teléfono encima cuando estaba llegando a la casa, sobre las 20.28, tal vez porque se lo había echado en un bolsillo del abrigo de forma inadvertida, al manipular inicialmente el cadáver. O más probablemente, porque el teléfono todavía estaba junto al cuerpo de Marta, lo que indicaría que este se hallaba al alcance de la antena de Mar Caspio, lo que limitaría mucho el lugar donde fue asesinada. El tiempo que tuvo Carcaño para asesinar a Marta es bastante escaso, apenas 15 minutos. Me da la impresión de que pudo ser algo planeado, más que un pronto. Ya he tratado esta cuestión en la primera parte, y considero que Carcaño lo había planeado, pero que el empujón definitivo fue seguramente el encuentro con el amigo de Marta en el puente de Triana. Carcaño pudo considerar que estaba siendo utilizado por Marta para llevarla a que tonteara con otros chicos ,y que se sintiera humillado
¿ Estaba el crimen planeado con mucha antelación? Tal vez, aunque solo fuera en potencia, no como un plan fijado o cerrado. Tal vez había elegido el lugar días antes, y ante lo que consideró una humillación, decidió llevar adelante lo que llevaba considerando desde hace al menos unos días. Vamos a hacer conjeturas. Se suponía que después de esa reunión iban a dirigirse a San Pablo para reunirse con Cuco, pero Carcaño le dice a Marta que quiere mostrarle algo, que será cosa de unos minutos, y que después irán a San Pablo. Ella no desconfiaría. Pese a algunas desavenencias, consideraba a Miguel un amigo, y ni siquiera se le pasaría por la imaginación que pudiera hacerle daño. El la llevaría a un lugar que posiblemente había elegido previamente. Tal vez la nave donde celebraban algunas fiestas, tal vez otra nave, una finca, una caseta, algún lugar sin testigos cercanos. Pudo decirle que le estaban preparando una sorpresa a algún amigo y que quería mostrárselo. O que él, o su hermano, habían adquirido alguna nave o caseta deshabitados para rehabilitarla.
Imaginación nunca le ha faltado a Carcaño para sus embustes. Allí, posiblemente en un lateral o la parte trasera de alguno de esos lugares, fuera de la vista de curiosos, creo que Miguel asesinó a Marta. Tal vez con uno o varios golpes en la cabeza, cuando ella estaba distraída y confiada. O tal vez por estrangulación u otro medio, no podemos saberlo salvo que aparezca el cadáver algún día. Dudo que fuera con arma blanca, ya que fue visto por dos personas unos minutos después, y ninguno le vio manchas aparentes de sangre.
Posiblemente tenía también planeado el lugar donde ocultar el cadáver, en algún lugar muy cercano al del crimen. Una escombrera de alguna obra, algún pozo, algún lugar a corta distancia, pero al que no sería fácil trasladar un cadáver a pulso. Tal vez había alguna pequeña cuesta que imposibilitaba el traslado directo. Tal vez lo tenía previsto, o posiblemente se encontró con el problema sobre la marcha. En cualquier caso, nunca se le pasó por la mente pedir ayuda a sus amigos Samuel o Cuco, o a su hermano, a nadie.
Tenía que ir a casa a buscar la silla de ruedas para efectuar ese traslado del lugar donde Marta yacía muerta hasta su lugar de ocultación final. Si el lugar estaba muy cerca de León XIII, como sostengo, no tardaría más de unos segundos en moto. Yo creo que no esperaba encontrarse allí a su hermano, y que ese fue el primer problema. Es posible que en con conocimiento de las rutinas de Delgado, supusiera que este ya se habría ido. Posiblemente miró por alguna ventana, y al no ver luces encendidas supuso que ya no estaría. Delgado estaba en el baño afeitándose tras haberse levantando, y seguramente las luces del baño no eran visibles y las del salón estarían apagadas. Nada más entrar, se ve sorprendido por la voz de su hermano llamándolo. Ya no puede volver atrás, y no le queda más remedio que acudir al baño, donde Delgado termina de afeitarse. Le dice que tan solo viene a buscar unos discos, pero su hermano le nota algo y le pregunta si viene solo. Carcaño hace un gesto pícaro, indicando que no, que no viene solo, y Delgado interpreta que la que lo acompaña es su novia de Camas.
¿Por qué Carcaño no le dice que viene solo, y así más tarde poder decir que ya había dejado a Marta antes de llegar a la casa? Posiblemente porque en ese momento no se le ocurrió y lo que necesitaba desesperadamente era que su hermano se fuera, y no que se pusiera a hablar con él de unos u otros temas. En cualquier caso, dio resultado, porque Delgado, para no molestar, decidió marcharse, solicitando a Carcaño que tendiera la ropa que estaba en la lavadora que estaba a punto de acabar, y así podía marcharse de inmediato y dejar solos a los novios. Una vez que se marchó su hermano, sobre las 20.40, Carcaño comenzó a trabajar. Sabía que no tenía mucho tiempo, que tenía que estar en Camas no muy tarde, y que María llegaría esa noche a estudiar, así que tenía que zanjarlo todo de inmediato. Se cambió de ropa (todavía tenía buena parte de la suya en esa casa) Sacó la silla del lugar donde estaba, y decidió llevarse también el tensiómetro para asegurarse de que Marta estaba muerta., y posiblemente algunas bolsas de basura o alguna manta. Abrió la puerta y se asomó. Nadie, ni se oía nada, perfecto. Salió con la silla y se encaminó hacia el portal, y en ese momento pudo oír como alguien entraba. Posiblemente intentó dar la vuelta y volver a meterse en casa, pero en cuanto se dio cuenta de que no tendría tiempo, se le ocurrió pararse frente al espejo y tratar de disimular. La pareja pasó tras él y se metió en su domicilio. Serían probablemente las 21.00 o 21.15. Solo espera que no recuerden ese encuentro, o que no lo recuerden con precisión.
Después, salió con la silla y se dirigió al lugar donde había asesinado a Marta.
Tal vez estuviera a 200 metros, tal vez a 400, pero no serían más de unos minutos, tal vez cinco o siete. Allí, tras comprobar con el tensiómetro que Marta estaba muerta, se dispuso a subir el cadáver a la silla. En ese momento sonó el teléfono, y pudo ver que era la amiga de Marta, Cristina, y cortó la llamada, metiendo el teléfono en el bolsillo del pantalón de Marta. La subió a la silla y tras taparla con bolsas de basura o por otro medio, la transportó al lugar elegido para ocultar el cadáver. Muy cerca de allí. Tras efectuar esa maniobra, regresó a la casa. Dejó el tensiómetro en su lugar, y antes de dejar la silla en el suyo, decidió limpiarla un poco. María declaró que esa noche, al pasar por delante de la habitación de Carcaño, olía raro (no a limpio) ,pero tampoco era un olor demasiado acentuado. Es posible que a Carcaño se le cayera al suelo algún producto mientras trataba de limpiar la silla. O que lo que intentaba limpiar era ropa manchada de sangre. Creo que el ADN de Marta pudo llegar en ese momento al suelo de la habitación por medio de Carcaño, tal vez ya mezclado con el de Cuco.
Después, tras plegar la silla y dejarla en su sitio, cambiarse de ropa y tender la colada, si no lo había hecho antes de salir, dejó la casa y se dirigió a Camas, Posiblemente eran las 22.20 o 22.30.
Opino que el cadáver de Marta sigue en el lugar donde lo dejó ese sábado de 2009, salvo que el destino fuera un contenedor de escombros o de basura.
Como le ha dicho a su hermano que iba acompañado, sabe que no le quedará más remedio que decir que Marta era la chica que lo acompañaba en León XIII, no podía decir que era otra, lo que habría provocado de inmediato preguntas sobre su identidad. Cuando habla con Samuel, antes de medianoche, le dice que ha dejado a Marta en su casa, y esa es la historia que mantendrá durante tres semanas.
Aunque inicialmente hay otros sospechosos, según pasan los días se van centrando cada vez más en él, con interrogatorios cada vez más extensos y agotadores. Pese a que su desempeño sorprende a sus interrogadores, la presión social y mediática va haciendo mella, y cada vez está más inquieto y nervioso. Las intervenciones de las comunicaciones graban un llamamiento angustioso de Carcaño a su hermano :No puedo con esta presión, a lo que su hermano no parece dar mucha importancia. No ha movido un dedo ante un interrogatorio de un montón de horas a su hermano, que le confiesa que llegó a llorar ante la presión policial. Como está convencido de que Miguel es inocente, no ve ningún “peligro” real en ese estado que le anuncia Carcaño. Este, si se ha planteado ponerse en manos de un abogado, no lo hace por lo que pensarán su hermano y los demás. Tras semanas de constante presión, y pese a su aguante, está cerca del punto de ruptura. Y es en ese momento cuando se lo confronta con la mancha de sangre de Marta hallada en su chaquetón. Le insisten en que eso prueba que ha matado a Marta, y pese a su renuencia, le dan una salida, algo muy habitual.
Le dicen que seguramente no fue premeditado, tal vez algún mal golpe tras una discusión, algo que casi, casi, podría considerarse una especie de accidente. Agobiado y sin visos de que la situación vaya a acabar, reconoce haber matado a Marta, del modo menos comprometedor, o eso cree él. Y ya está, ya lo tienen, ya han conseguido lo más difícil. No tienen que creerse que haya matado a Marta así, ni tampoco se creen como dice que se ha deshecho del cadáver, pero han conseguido una brecha en el muro, y es cuestión de tiempo acabar el trabajo. Dice que ha llevado a Marta él solo al río, y lo mandan al calabozo provisionalmente.
Los agentes se sienten vencedores. Seguirán interrogándolo, hasta poder recuperar el cadáver y obtener más información sobre cómplices o encubridores, y con todo eso conseguirán llegar lo más cerca posible de la verdad. Sospechan que ha contado con ayuda, y cuando lo llaman de nuevo y le dicen que no se creen que lo haya podido hacer solo, él introduce a Samuel, y posteriormente a Cuco, y como ambos confiesan a su vez, todo parece aclararse. Hay bastantes inconsistencias, pero ya se irán resolviendo. Solo queda encontrar a Marta.
Mientras tanto, Carcaño ha salido del ámbito policial y pasa a disposición judicial y a la cárcel, donde se librará para siempre de los agobiantes interrogatorios policiales. Y Marta no aparece. Por más que se busca, no aparece. Posiblemente alguien repara en que lo de Samuel no encaja en absoluto, pero ya no se puede retroceder. Como Samuel se ha retractado ya no se puede dudar de lo que ha confesado, porque si se duda, ¿cómo se explica su confesión?
Durante las semanas, meses y años siguientes, Carcaño irá contando sucesivas historias y versiones, sobre quién o quienes participaron, sobre como murió Marta, sobre dónde ocultaron su cuerpo, pero jamás ha renunciado a la presencia de Marta en León XIII. ¿Por qué no ha dicho nunca la verdad? Seguramente porque la verdad no lo ayuda en lo más mínimo, y no mejora su posición de ninguna manera. No sé si la empeoraría, pero no me imagino ninguna situación en las que confesar al fin de verdad donde está el cadáver lo ayude. Según pasan los años, los incentivos para ese tipo de confesión van desapareciendo. Ahora que no está muy lejano el fin de su condena, ¿que ganaría?
HIPÓTESIS
He presentado dos hipótesis sobre el caso: La de que Carcaño actuó solo en la muerte y ocultación del cadáver, y que Marta no estuvo esa tarde en León XIII, y que fue asesinada en otro lugar, pero cercano a la casa. No son hipótesis redondas, tienen problemas, pero creo que tienen menos problemas que las alternativas.
Estas hipótesis, sobre todo la segunda, tienen bastantes restricciones, y necesitan que unas cuantas cosas sean de una forma y no de otra. Por ejemplo, es necesario que Carcaño y Marta se marchen de Triana sobre las 20.05, porque en caso contrario no queda tiempo. Si se marcharon sobre las 20.15, no hay margen para que el asesinato ocurriera en lugar distinto a León XIII. Asimismo, el intervalo de tiempo tan estrecho obliga a que el crimen tuviera lugar muy cerca de la casa de Carcaño. También resulta necesario dar por cierto que el vecino vio a Carcaño con la silla de ruedas a hora bastante más temprana de lo que afirmó, posiblemente sobre las 21:00 o 21.30. Si esto no fuera sido así, la hipótesis pierde buena parte su razón de ser.La hipótesis implica que los demás sean inocentes y haya actuado solo. No es estrictamente obligatorio, pero si hubiera tenido cómplices al menos uno, la primera hipótesis sería incorrecta y la segunda perdería casi toda su fuerza.
Sin embargo, la hipótesis de la muerte Marta en lugar distinto a León XIII no es una extravagancia, se sustenta con datos objetivos. El vecino vio a Carcaño solo, sin acompañantes ,cuando salía a buscar a su novia, y ese encuentro coincide muy probablemente con la llegada de Carcaño a León XIII. Eso implica que Carcaño no dijo la verdad cuando afirmó que Marta le acompañó a la casa. Aunque siempre se pueden buscar explicaciones, o cambiar las horas a voluntad, como se ha hecho en este caso cada vez que ha interesado.
Porque las alternativas a estas hipótesis son un conjunto abigarrado de teorías que se contradicen entre sí, y pese a lo cual, se van utilizando y descartando a voluntad, cogiendo esto de aquí y eliminando esto de allí, para intentar presentar un relato convincente. Para ello, hace falta decir hoy cosa distinta a la que se decía ayer, y a la que se dirá mañana. Esos cambios horarios arriba o abajo para intentar encajar a todos los sospechosos en los hechos. Esas expresiones tramposas, tipo apagón de los móviles. El Juez que condenó a Carcaño y absolvió al resto notó la paradoja de que las acusaciones basaran su acusación de agresión sexual contra Carcaño en su declaración del 17 de marzo, la única en la que este no involucraba a Samuel en los hechos pese a lo cual seguían acusándolo. En este caso ningún actor se libra de contradicciones e inconsistencias. Este mismo Juez, que nota las de los demás, hace encaje de bolillos para tratar de justificar su sentencia. Por ejemplo, afirma que es posible que el testigo realmente viera a Carcaño pasadas las 2 de la mañana, pese a que se contradice con su afirmación de que salían con prisa. Pero ni siquiera le sirve, porque si Carcaño regresaba a las 2 de la mañana, debería haber sido visto por María, que estaba estudiando, pero si esta no está implicada, como afirma el Juez, la llegada de Carcaño con la silla ,y por tanto el encuentro con el vecino, tuvo que ocurrir pasadas las 2.15, hora a la que María dijo acostarse. Como vemos, cada vez se estira más el horario del testigo para dar cabida a todo.
El Juez intenta cuadrarlo todo, separando el momento de la desaparición del cadáver de la devolución de la silla al piso, algo que no argumenta demasiado. No da credibilidad a testimonios que otros sí encuentran fiables, como la del testigo que afirmó haber visto a dos jóvenes llevando algo en una silla de ruedas sobre las 2 de la madrugada. Este testimonio resulta mucho menos fiable que el del vecino, y ya hemos visto los problemas de este, verbalizado a las pocas horas de suceder. El del otro no se presentó hasta varias semanas después del día del crimen, y resulta más que dudoso. Se supone que declaró que estaba seguro del día y la hora aproximada, pero en el juicio dijo que no era así, y que no estaba seguro del día en que vio eso, y rechazó incluso el motivo que habría propuesto para recordarlo. Un testimonio tan extemporáneo necesita credibilidad, y en este caso no la hay.
Como curiosidad, en el Street View de Google Maps correspondiente a mayo de 2008, se puede ver a una persona llevando una silla de ruedas desocupada, justo en la esquina de León XIII y Jorge de Montemayor, a unos pocos metros de los contenedores.
No se puede refutar la teoría canónica sobre el caso, porque no existe. No es una, son legión. También lo son los hechos y los testimonios, pese a que muchos de los primeros no tengan esa categoría, y bastantes de los segundos tengan graves problemas de credibilidad. Se estiran los tiempos lo necesario para sostener una cosa, y al momento se vuelve a la posición inicial para sostener otra. Depende de lo que haga falta en cada momento.
Unos dicen que la muerte de Marta fue resultado de un mal golpe en el fragor de una discusión, otros que fue violada y asesinada ,y otros que no, que la mataron por intervenir en una discusión entre terceros. ¿Cuál es la válida? Por que las tres no pueden ser ciertas, puede serlo una, o ninguna, pero al menos dos son falsas. Se da credibilidad, cuando interesa, a lo que va declarando un embustero patológico, que nunca llegó a confesar realmente. Reconoció haber dado muerte a Marta ante la presión y el agotamiento, pero no contó lo realmente ocurrido. Y lo sabemos porque en esa primera versión omite el único dato del que tenemos razonable certeza: La utilización de una silla de ruedas. No es hasta más tarde, cuando se da cuenta de que, pese a que le insisten con ella, no reparan en su significado, la introduce por fin en su relato. Pero insiste en que fue sobre las 22.00, y que el testigo salía. Ocultó durante mucho tiempo que se habían encontrado con el vecino más temprano, cuando este salía y el entraba. Sabemos que lo recordaba perfectamente porque dio el dato, confirmado por el vecino, de que este salía con dos cascos. Pero ¿por qué ocultar durante años algo tan aparentemente trivial? Yo creo que temía que alguien reparara en que el vecino no había visto a Marta.
Todos deben haber participado, aunque haya que violentar la lógica. Si tuvo lugar una agresión sexual por parte de Carcaño y Cuco, como planteaban las acusaciones, ¿cómo se puede sostener la participación de Delgado? Este ya se habría marchado, y no hay ninguna comunicación entre los hermanos, así que no se ve cómo este se habría enterado de que había ocurrido algo y se necesitaba su ayuda. Si la muerte tuvo lugar antes de que Delgado se marchara, como muchos sostienen ahora, ¿qué pinta la agresión sexual de Carcaño y Cuco? Es un sinsentido. Claro que siempre se pueden inventar comunicaciones misteriosas y teléfonos fantasmas, que tan solo existen en la imaginación de los que proponen esas cosas. Tampoco tiene sentido la participación de Samuel si hubo agresión sexual. En ese sentido, las declaraciones iniciales de Carcaño tienen mas consistencia interna que las de los intérpretes. Resulta dudoso que Carcaño llamara a sus amigos tras cometer un crimen, pero no es descabellado si hablamos de un crimen casi accidental, y por eso introduce a Samuel. Pero lo elimina cuando plantea una agresión sexual, porque tiene mucho menos sentido.
Sin embargo, Cuco y Samuel tienen que haber participado sí o si, no hay otra. Una vez han confesado, no queda otra que meterlos en las distintas versiones que va dando Carcaño, aunque sea con calzador, aunque el resultado sea confuso e inconsistente.
Los mismos que nos decían antes que estaba claro que se trataba de una agresión sexual, dicen ahora que está claro que se trató de una discusión entre Carcaño y su hermano por una hipoteca y en la que Marta intervino. El tema de la hipoteca, que la policía ignoró en su día, resulta interesante, pero tiene poco recorrido. Sobre todo, porque plantear que algo puede ser objeto de discusión, no lleva directamente a que esa discusión existiera, y de existir que desemboque en el crimen de un tercero inocente. Que algo sea posible no lo hace probable. No me imagino yo a Marta en plan belicoso o provocando de alguna manera la respuesta violenta de alguien a quien no conocía. Probablemente habría tratado de mediar de forma pacífica, y no se ve el motivo por el que habría sido agredida con saña.
En esta versión, Samuel no tiene ningún papel, pero los que la defienden siguen insistiendo en que es culpable…de algo.
¿DÓNDE ESTÁ MARTA?
Cerca de la casa. La lógica de esta hipótesis obliga a que esté muy cerca, a unos pocos cientos de metros como mucho, pero no se puede concretar mas. ¿Aparecerá el cadáver algún día? Salvo que fuera arrojado a un contenedor todavía podría ser encontrado. Ha pasado mucho tiempo y han cambiado las cosas. Por ejemplo, muy cerca de la casa de León XIII había unos locales en bastante mal estado de conservación, que ya no existen. En mayo de 2008 estaban haciendo obras en la sede de una asociación, justo enfrente de esas naves. No sé si seguían las obras en enero de 2009, pero hay muchos lugares como este que podrían ser interesantes en un radio de unos pocos cientos de metros. No sé si alguna vez se ha buscado tan cerca, pero lo dudo.
FINAL
Siempre se podrá decir que no he tratado esto o aquello, que paso de puntillas por lo de más allá, y que me escabullo de algunos temas. No creo, pero el escrito comenzaba a hacerse eterno, y creo que lo expuesto sirve para hacer una idea razonable de lo que propongo.
¿Estoy seguro de que las hipótesis aquí planteadas son las correctas? No, no lo estoy. Pero, en mi opinión, explican mejor la evidencia que las alternativas, sean estas un crimen impulsivo, o una agresión sexual o una intervención en una discusión ajena. En cuanto al lugar del crimen, podría haber sido León XIII y haberse ocultado el cadáver en la azotea, o arrojado al contenedor, pero creo que la hipótesis del crimen en otro lugar las supera a todas.
En cualquier caso, estoy dispuesto a cambiar de opinión si alguien me argumenta de forma convincente, y animo a comunicarse conmigo para tal fin. Por ejemplo, que se me explique la sincronía entre las distintas versiones que van dando Carcaño, Samuel y Cuco. ¿Cómo explicamos esos cambios y el momento en que se produjeron? Y recuerden siempre que Samuel estaba en Montequinto.
8 de diciembre de 2025